En la entrada de hoy os voy a hablar sobre otro texto más con el que hemos estado trabajando en clase. Comenzaré dando un poco de información acerca de las cartas y después comentaré la que leímos en concreto en clase.
Las Cartas a Lucilio son un conjunto de 124 cartas escritas por Séneca (Lucio Anneo Séneca) durante los tres últimos años de su vida. Estas cartas están dirigidas a Lucilio, que por entonces era el procurador romano de Sicilia y de quien se tiene constancia únicamente por los escritos de Séneca. El tema de estas cartas es la ética y su género es el ensayo y epistolario (por si no lo sabíais, un epistolario es un libro o cuaderno en el que se recogen colecciones de cartas o epístolas que pueden encontrarse dispersas).
En la carta que leímos en clase, Séneca habla de que los ríos no son siempre los mismos, y que lo mismo sucede con las personas. Esta es una metáfora muy importante, porque al parecer las personas suelen compararse con los ríos.
También, se habla sobre el miedo a la muerte. Según Séneca todos los días evolucionamos y todos los días estamos muriendo. A Séneca lo que le importa es reflexionar acerca de la muerte, y quiere conseguir que la gente no se preocupe por morir. Lo que busca es tener un efecto consolador sobre nosotros. Además, nos da a entender que las personas no tienen miedo a la muerte como tal, sino al hecho de no volver a ver a las personas que aman (familia, amigos pareja...) y a que estas sufran por su ausencia.
Yo pienso que Séneca tiene razón. Casi todo el mundo tenemos ese miedo a morir ya sea hoy, mañana o dentro de 90 años. De lo que no nos damos cuenta es de que teniendo ese miedo estamos dejando la vida pasar, cuando lo que deberíamos estar haciendo en todo momento es disfrutar de ella y vivir cada momento sin preocuparnos por la muerte.
Este texto me ha parecido muy interesante, ya que es un tema del que no solemos hablar y reflexionar sobre él nos puede venir bien para superar este miedo.
A continuación os dejo la carta de la que os he hablado para que podáis sacar vuestras propias conclusiones.
╌────────────═❁═───────────╌
Ninguno de nosotros es en la vejez el mismo que fue de joven; ninguno de nosotros es al día siguiente el mismo que el día anterior. Nuestros cuerpos son llevados al modo de los ríos. Cuanto ves corre con el tiempo, nada de lo que vemos permanece; yo mismo, mientras digo que las cosas cambian, he cambiado. Es lo que dice Heráclito: "Nos metemos dos veces en el mismo río y no nos metemos dos veces en él". Porque el nombre del río sigue siendo el mismo, pero el agua ya ha pasado.
Esto es más evidente en el río que en el hombre, pero no es menos veloz la corriente que nos lleva a nosotros. Precisamente por esto me sorprende nuestra locura, eso de querer tanto el cuerpo, una cosa tan y tan pasajera, y eso de temer que alguna vez nos moriremos, cuando cada momento es la muerte de la anterior condición. ¡Haz el favor de dejar de temer que te ocurra de una vez por todas lo que te ocurre cada día!
****** Nadie es tan ignorante como para no saber que algún día tiene que morir. Sin embargo, cuando está cerca de ese momento, se revuelve, tiembla y llora. Alguien que llorase por no haber vivido mil años atrás, ¿no te parecería el más estúpido de todos? Es igual de estúpido quien llora porque no vivirá dentro de mil años. No existías y no existirás: ambas cosas son iguales. Ninguno de esos dos tiempos te pertenece.
Comentarios
Publicar un comentario